jueves, 14 de febrero de 2013

México, país dependiente del imperialismo Norteamericano, sigue sumida en una crisis económica, política y social, producto de la crisis estructural del capitalismo y de la agudización de esta en los últimos cuatro años, la crisis recae en las espaldas del proletariado mexicano y las amplias masas populares. Desde la llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia de México ha mostrado su cara de clase burgués y con tendencias fascistas, como la represión hacia la movilización del 1º de Diciembre, y ahora con la entrada en vigor de la reforma laboral, atentando la vida popular, contra los trabajadores del campo y de la ciudad, y muy particularmente contra la juventud.

La juventud reserva importante de la revolución proletaria, hoy en nuestro país está condenada a la pauperización y a que este sector en particular sea uno de los más afectados por la actual agudización de la crisis, materializada en el despido masivo de trabajadores, bajos salarios, hambre, sobreexplotación, nula seguridad social, lo cual causa pocas expectativas de vida para la juventud y una descomposición social sobre todo para la juventud de sectores populares arrojándolos a las filas de la delincuencia.

Del total de la población en México “(103 millones) el 26.3% (35, 110,959)”, “son jóvenes de entre 15 y 29 (2011). Del total de la población juvenil, “más del 50% se concentra en 8 estados: Estado de México, D.F., Veracruz, Jalisco, Puebla, Guanajuato, Nuevo León y Michoacán”. “En el 2005, del total de la Población Económicamente Activa (44,194, 868)” el “37.5% (16 698 868) eran jóvenes de entre 12 y 29 años”. Es decir, 47% de toda la juventud mexicana está participando activamente o potencialmente en la producción y distribución de bienes y servicios. Esto nos permite observar cómo el gran peso de la producción de este país recae en los hombros de los jóvenes obreros, campesinos y trabajadores, pero del total de la juventud 7 millones son desocupados, es decir existe un gran ejército de reserva para el capital.

Por estos días con la aprobación de la reforma laboral impulsada por Enrique Peña Nieto, reforma que solo beneficia al gran capital, los jóvenes que trabajan ya recienten los primeros golpes de la reforma, pues en los primeros días del año los monopolios que contratan jóvenes entre 16 y 29 años han hecho firmar documentos a sus trabajadores para renunciar a los derechos laborales, como el de no aceptar liquidación al renunciar o ser despedido, renunciar al pago de horas extra y al ser pensionados.

Como vemos, esta reforma sólo viene a beneficiar a la inversión privada, extranjera y nacional, pues legaliza todos los métodos de sobreexplotación hacia el trabajador, es decir una mayor extracción de plusvalía absolutva, como: anula la estabilidad laboral y la sujeta a exámenes de productividad la continuación del trabajo, no genera empleos, abarata los salarios, no prestaciones ni pagos de primas por antigüedad y aumentan las jornadas de trabajo a cambio de la conservación del empleo, desaparecen los contratos de base, legaliza la subcontratación (outsourcing) o tercerización del trabajo, desaparecen los pagos por liquidación o la indemnización por despidos o renuncias, le da al patrón el poder de reconocer o no a un sindicato lo cual también da la pauta para la creación de los sindicatos patronales o sindicatos blancos y niega la afiliación a un sindicato, permita despidos arbitrarios e injustos, cierra la posibilidadel contrato colectivo de protección, desaparece de la Ley Federal del Trabajo la Tabla de Enfermedades y Riesgos de Trabajo otorgando facultades a la Secretaría del Trabajo, con la opinión del sector obrero y empresarial su expedición y modificación, también, aumenta el riesgo de accidentes en el trabajo al exigir mayor productividad.

Estos aspectos generales de la reforma laboral impulsada por EPN, traerán despido masivo de trabajadores, mayor inversión extranjera, aumento de los productos de la canasta básica, la privatización de los servicios públicos como la salud y la educación, esto aumentando de manera exorbitante la pobreza.

Este es el escenario que el capitalismo nos está ofreciendo, intentando condenar al proletariado y a las amplias masas populares a la pauperización, pero por el otro lado está el de la lucha franca contra las reformas y el sistema de explotación, hoy en día vemos que por el mundo grandes masas han echado abajo a los gobernantes, el norte de áfrica y medio oriente, en estos escenarios la juventud ha jugado un papel fundamental, hoy la tendencia en México es latente, viendo las experiencias de las reformas neoliberales en España y de los grandes despidos de trabajadores, hoy en México y la juventud está jugando un papel importante, como lo vimos el 1º de Diciembre en la batalla de San Lazaro, tenemos que seguir fortaleciendo el frente único de todo el pueblo, y seguir convocando a grandes huelgas generales para tirar las reformas estructurales y tirar a los representantes de la oligarquía en nuestro país, seguir empujando la revolución proletaria y la lucha por el Socialismo y el Comunismo.

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